Esta compilación facsimilar, publicada en 2014 por Ediciones Biblioteca Nacional y donada
a la Biblioteca "Eva Perón" de la Legislatura Provincial por la Biblioteca Central de la
provincia de Buenos Aires, permite recuperar en formato físico el testimonio y el valor crítico
de esta histórica publicación. Este libro incluye los nueve números de la revista editados
durante dos años.
La Rosa Blindada, según el prólogo de Horacio González, director de la Biblioteca Nacional
entre 2005 y 2015, reúne las revistas de «un mundo que ya no existe». Gonzalez introduce
la compilación ensayando su mirada desde el singular nombre “la publicación tuvo el oído
pegado a los rumores vivos de una historia en tiempo presente; ese tiempo que le es propio
y que nos asalta en nuestros olvidos actuales cuando hojeamos sus viejas colecciones”.
Publicada entre 1964 y 1966, fue fundada y dirigida por José Luis Mangieri junto a Carlos
Alberto Brocato, y contó con Raúl González Tuñón como director de honor. Tuvo entre sus
páginas a figuras como Juan Gelman, Guillermo B. Arizpe, Norma Aleandro, Ramón Plaza,
Andrés Rivera, Horacio Néstor Casal, Juan Carlos "Tata" Cedrón, Estela Canto, Octavio
Getino, Oscar Díaz, Carlos Gorriarena, Hugo Griffoi, Norberto Onofrio, Roberto J. Raschella,
Roberto Aizenberg, Nemesio Juárez, Roberto "Tito" Cossa, Andrés Lizarraga, Susana
Vallés, León Pomer, Javier Villafañe, Patricio Canto, Oscar Ferrigno, Jorge Macario, Antonio
Caparrós, Germán Rozenmacher, Alberto Wainer, Carlos González, Beatriz Mátar, Arnold
Fisher, Alberto Fernández de Rosa, Enrique Aguirrezabala, Jorge Onetti, Juana Bignozzi,
Julio Huasi, Eduardo Romano, Raúl Rinaldi, Alberto Szpunberg, Oscar Terán, Carlos
Olmedo, Jorge Napolitano, Cristina Banegas, Fernando "Pino" Solanas, Alberto Fischerman,
Carlos Giambiagi, Demetrio Urruchúa, Ana Goutman, Pablo Obelar, Hilda Crovo, Hugo
Monzón, Rubén Molteni, Antonio Abreu, Domingo Onofrio, Luis Trimano, Jorge Madrazo,
Julio Garber, Rubén Chiade, Beatriz Vallejo y Gabriela Courreges.
En el otro prólogo incluido en la recopilación, titulado «Contenido y forma de una coraza»,
Darío A. de Benedetti hace una introducción a ese mundo al que se refiere Horacio
González:
«La presencia predominante de artistas en el cuerpo editorial ha sido una de las
características más peculiares de la revista en relación a otras revistas de
izquierda de la época. La Rosa Blindada fue ante todo una publicación artística
y cultural que se sumergió en los debates políticos de su tiempo sin perder en
ningún momento su especificidad. De ahí el talante ecléctico que pueda
presentar en un primer momento si se la compara con otras publicaciones
específicamente culturales, políticas o partidarias. Por sus páginas discurrían
una variedad de temas que iban desde la poética hasta la discusión sobre la
proyección del foquismo en Latinoamérica. Para La Rosa la radicalidad estética
no era una esfera secularizada que podía experimentarse sin una radicalidad
política y viceversa».
Este cruce entre estética y compromiso social situó a La Rosa Blindada en un momento
histórico de ebullición global. La Revolución Cubana, las guerras de descolonización y la
resistencia en Vietnam pusieron en entredicho la doctrina de la «coexistencia pacífica»
promovida por la Unión Soviética. El llamado «Tercer Mundo» emergió entonces como el
verdadero epicentro político y cultural del período. En la Argentina, frente a un Partido
Comunista refractario a estas nuevas miradas, la revista se convirtió en trinchera y
expresión de las diversas escisiones y debates de la izquierda sesentista.
Ese perfil polemista tuvo hitos que formaron parte del debate político, como el histórico
contrapunto entre John William Cooke y León Rozitchner alrededor del peronismo, la clase
trabajadora, la alienación y las vías estratégicas para lograr la revolución social en la
Argentina de los años sesenta. Sin embargo, la revista jamás desatendió la poesía, piedra
fundacional del proyecto, ni los ensayos sobre literatura, historia, teatro o artes plásticas,
entendiendo que la política y la estética formaban un mismo cuerpo teórico y sensible.
El proyecto de La Rosa Blindada no se agotó en las páginas impresas. Fiel a su política de
democratización de la lectura y la cultura, sus ediciones de bajo costo y grandes tiradas
circulaban tanto en librerías como en puestos de diarios. Además de las colecciones de
libros (que iniciaron su andadura hacia 1962 dentro de Ediciones Horizonte), el sello editó
más de una veintena de discos fonográficos como Madrugada (poemas de Gelman y
música de Juan Carlos "Tata" Cedrón), las voces de Benny Moré y Nara Leão, o A Roberto
Arlt con música de Eduardo Rovira e incursionó incluso en el cine, produciendo el
cortometraje Hombres que trabajan, basado en un poema de Mangieri, dirigido por Nemesio
Juárez y con la actuación de Héctor Alterio.
Esta edición ya se encuentra disponible en nuestro acervo para ser consultada.